Lejana y sola (6)

Kinga Szpuler

Rafael Alberti

3.2.2. Los ángeles muertos, del poemario Sobre los ángeles (1929)

Los ángeles muertos

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,

unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.

Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.

En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.

Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.

(Poemas del alma s.f.)

Anioły martwe

Szukajcie ich, szukajcie:
wśród bezsenności ścieków dawno zapomnianych
w korytach rzek zdławionych śmietnika milczeniem.
Nie opodal kałuż, które nie potrafią zatrzymać odbicia chmury,

ani oczu zgubionych,
ni złamanej obrączki,
ni gwiazdy wdeptanej w ziemię.

Bowiem ja je widziałem:
w rumowiskach, które na jeden moment mgła wynuży.
Bo ja ich dotykałem:
tam, gdzie leżą wygnane zwłoki cegły martwej,
co ongiś w nicość spadła z wozu albo z wieży.
Nie dalej niż kominy walące się w gruzy,
niż owe liście, co w buty wczepiają się uparcie.

W tym wszystkim.
A też w tych wiórach wędrownych, które spalają się bez jednej iskry,
w tych dręczących koślawe meble nieobecnościach grząskich,
niezbyt daleko od imion i znaków, które zastygły na murze.

Szukajcie ich, szukajcie:
pod kroplą wosku, która pogrzebała słowo książki
lub podpis w rogu jednej z owych listu kartek,
jakie lecą niesione wirującym kurzem.
Obok czerepu potłuczonej butli,
obok podeszwy zgubionej w śniegu śliskim,
tuż obok ostrze brzytwy poniechanej na skraju czeluści.

(Alberti 1986: 197)

Para poder interpretar el poema tan conmovedor como Los ángeles muertos, sobre todo, tenemos que conocer los motivos y el contexto biográfico de su autor. El poemario Sobre los ángeles de Rafael Alberti fue un choque para sus lectores, acostumbrados a los poemas clásicos, armoniosos y previsibles. A la hora de escribirlo, el poeta y a la vez pintor era bastante conocido y apreciado. A pesar de su edad de solo 27 años, el poeta estaba desesperado y tuvo una grave crisis nerviosa. En su vida personal había vivido muchos momentos difíciles. Por un lado, los problemas personales: la pobreza, la muerte de su padre, una enfermedad pulmonar; por otro, la situación sociopolítica muy complicada: los ecos de la primera guerra mundial, pandemia de gripe española, la dictadura de Primo de Rivera, el ambiente en el país cambiándose. En aquel tiempo Alberti buscaba nuevas formas de su expresión artística. Lo describe detalladamente en las memorias La arboleda perdida:

¿Qué hacer, cómo hablar, cómo gritar, cómo dar forma a esa migraña en que me debatía, cómo erguirme de nuevo de aquella sima de catástrofes en que estaba sumido? Sumergiéndome, enterrándome cada vez más en mis propias ruinas, tapándome con mis escombros, con las entrañas rotas, astillados los huesos. Y se me revelaron entonces los ángeles, no como los cristianos, corpóreos, de los bellos cuadros o estampas, sino como irresistibles fuerzas del espíritu, moldeables a los estados más turbios y secretos de mi naturaleza. Y los solté en bandadas por el mundo, ciegas reencarnaciones de todo lo cruento, lo desolado, lo agónico, lo terrible y a veces bueno que había en mí y me cercaba. (librodot.com s.f.: 133)

Como fuente de inspiración, el poeta menciona dos elementos principales: la poesía de Góngora y el surrealismo europeo. La obra de Góngora le fascinaba; junto con otros autores de Generación 27 le rindió un homenaje con ocasión del 300 aniversario de su muerte. Alberti asimiló del arte barroca el aspecto cruel y del surrealismo la nueva actitud hacia la forma del texto.

Los elementos mencionados los podemos observar muy claramente en el poema Los ángeles muertos en el que vemos los rastros de la presencia de los ángeles en el mundo. No solo ellos están muertos, todo parece abandonado, destruido y horripilante; es una visión apocalíptica de nuestra civilización. En cuanto a la forma, existe solo una regla, o sea, todo está permitido. Las cinco estrofas que crean el poema poseen varios números de versos, desde tres hasta siete, asimismo cambia el número de sílabas, es un poema de versos libres. En la primera y última estrofa leemos un llamamiento al lector: “Buscad, buscadlos”, pero no sabemos exactamente, cómo son los ángeles y dónde se encuentran. El autor nos sugiere una serie de lugares más repugnantes, desamparados y tristes, describiendolos con varias metáforas muy abstractas y complicadas, p.ej.: “en el insomnio de las cañerías olvidadas; en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas; más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego; debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro”. Sus asociaciones son tan extrañas que necesitamos mucha imaginación para ponernos en el lugar del sujeto lírico, sin embargo, sus visiones nos asustan, sentimos una ansiedad intensa.

En la traducción de Irena Kuran-Bogucka vemos la misma estructura del poema, es decir, el verso libre. Evidentemente, hay cinco estrofas y el mismo número de versos en ellas, como en la versión original. En general, las frases en polaco son un poco más cortas. Esto demuestra la competencia con la que la traductora expresa el contenido y el sentido del texto. En este preciso poema la tarea fue un verdadero desafío: formular las visiones y observaciones tan inesperadas y complicadas. La traductora tuvo que romperse la cabeza con varios poemas del ciclo, lo analizó desde muchos puntos de vista. En la introducción a la edición polaca de poemas de Rafael Alberti leemos las palabras de Bogucka:

El ciclo se compone de 70 poemas herméticos, complicados, inquietadores. Cuesta entenderlos, y a la vez, es difícil resistirse a su poder increíble. Los “ángeles”, pérfidos y ambiguos, nos hechizan con la belleza oscura y peligrosa; se diferencian a lo extremo de los canones generalmente conocidos. Con seguridad, no demuestran rasgos que habitualmente consideramos como angelicales: no son relumbrantes ni luminosos, no vienen del cielo… Conturbados, belicosos, violentos o carbonizados parecen más los demonios. ¿A lo mejor, lo “angélico” consista en la falta total de los rasgos humanos? No hay respuesta. En armaduras, cubiertos con indirectas, escondidos en la complejidad de metáfora, no nos descubren su secreto. (Alberti 1986: 39-40) [traducción propia]

Algunos fragmentos del texto polaco parecen extraordinariamente interesantes:
„w korytach rzek zdławionych śmietnika milczeniem; tam, gdzie leżą wygnane zwłoki cegły martwej; w tych dręczących koślawe meble nieobecnościach grząskich; obok czerepu potłuczonej butli; tuż obok ostrze brzytwy poniechanej na skraju czeluści.” La traductora usa palabras muy raras, inventa varios atajos retóricos, para que el lector se imagine mejor el mundo apocalíptico de Alberti.

czarneaniolyXilografía del ciclo „Czarne anioły”, 1977

 

Informacje o ewamaria2013

Polska pisarka w Berlinie
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